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La presión israelí frustra a la Flotilla de la Libertad antes de zarpar rumbo en Gaza |  Internacional

La presión israelí frustra a la Flotilla de la Libertad antes de zarpar rumbo en Gaza | Internacional

Un giro, uno tras otro, hasta que, poco a poco, la mayoría de los activistas se fueron insensibilizando. Sin disparar un tiro, sin grandes declaraciones ni amenazas altisonantes, Israel ha logrado desinflar la Flotilla de la Libertad que debía desembarcar en este país desde Turquía hasta Gaza con más de 5.500 toneladas de alimentos. Los organizadores, un profesor de asociaciones de 30 países de todo el mundo, insisten en que se trata de una pausa puntual e intentarán salir con los resultados del último trabajo burocrático.

El caso es que la Flotilla de la Libertad, compuesta por el soldado de Anadolu y dos viejos transbordadores de los años reivindica «el Akdeniz, que significa Mediterráneo en turco y que en el pasado estuvo Albania con Italia, y el Conscience, que supera aguas alemanas». , tuvo que abrir nuevamente su salida de Estambul desde el «bloque administrativo» que impide que los barcos salgan por la puerta. Simpatizantes de la causa palestina que impulsaron la iniciativa dijeron que los barcos ya estaban cargados y que se estaba presentando la documentación solicitada por las autoridades portuarias. Pero esto no es suficiente. “Israel está presionando en Guinea Bisau para retirar el pabellón de nuestro barco líder: el Akdeniz”, denuncian los organizadores, “lo que provocó una solicitud de una inspección adicional que retrae nuestra salud”. «Este es otro ejemplo de cómo Israel obstaculiza la prestación de ayuda vital al pueblo de Gaza, que se encuentra con una niña creada deliberadamente», añade.

La plaza de estas calles es la tercera que sufre la flotilla y los 500 seguidores que crían dos semanas en una carrera de obstáculos. Los activistas ―con destino a Estambul procedentes de países como Malasia, Túnez, Jordania, España o Colombia― se han topado cada día con un nuevo trabajo que les ha impedido luchar contra Akdeniz. El primero fue un problema mecánico; luego, uno logístico; y posteriormente, otras administrativas. Cuando todo parecía solvente, tuve que realizar una inspección sorpresa del barco. Guinea-Bisáu, como estado del pabellón que ondea en el hoyo, tiene la potestad de exigir este tipo de inspecciones, pero es algo que rara vez ocurre. La ONG española Rumbo en Gaza denuncia que estas prácticas, que incluyen presiones diplomáticas, exigencias de inspección e informes de interrogatorios para bufetes de abogados, han sido utilizadas por Israel para intentar bloquear flotillas anteriores en el puerto, como las de 2011 y 2012.

Israel movió hilos para dificultar que los barcos salgan del puerto y lleguen a aguas internacionales. El objetivo era evitar que la «flotilla terrorista», como considera Israel la ONG turca IHH (del tribunal islamista) que hace flotar los barcos, registrara las aguas de Gaza y repitiera el incidente de 2010, cuando el ejército israelí abordó una flotilla similar hecha hasta 10 tripulantes en aguas internacionales.

delegación española

La mayor parte de la delegación española, incluida la exalcadesa y actual concejala de Barcelona Ada Colau, el número de Sumar por los europeos, Jaume Asens, y la secretaria general de Podemos Andalucía y diputada, Martina Velarde, denunciaron las invasiones israelíes al mismo tiempo que Hacían los males del regreso con la esperanza de una nueva oportunidad. “Por casualidad, justo el día antes del partido, Guinea Bisau tiene una cosa que nunca sucede y es que inspecciona un barco en el último minuto”, criticó Colau: “Son cosas superfluas que sólo se explican por el nivel de presión que está ejerciendo Israel. contra varios países, incluidos Turquía y Guinea-Bisáu, y también muchos otros”. Curiosamente, el presidente de Guinea-Bisáu, Sissoco Embaló, visitó Israel en marzo; su homólogo israelí, Isaac Herzog, lo llamó “un verdadero amigo de Israel”.

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Entre quienes en Estambul esperan una nueva oportunidad se encuentra un nieto de Nelson Mandela o la veterana coronel y exdiplomática estadounidense Anne Wright. Los organizadores impiden la solución «final» de los trabajos burocráticos si no hay más «injerencias políticas». Israel, mientras tanto, ha resuelto temporalmente un problema para el que también se prepararía militarmente. Los medios israelíes habían anunciado que Shayetet 13, la unidad de élite del ejército, había intensificado su entrenamiento en relaciones. Shayetet 13 no es qué cosa, es la unidad que entró recientemente en el hospital de Al Shifa en un asedio que, según el Ministerio de Salud de Gaza, en manos de Hamás, se cobró la vida de hasta 400 personas.

Por su parte, Turquía, de donde proceden los barcos, también tiene un problema que podría complicar su carta de crisis. Por un lado, recibes presiones de Israel y Estados Unidos para impedir el levantamiento de la flotilla y por otros resistes la presión interna que requiere gestos más cercanos a favor de Palestina.

Por ahora, Turquía trabaja con Qatar y Egipto para lograr un alto nivel de fuego. La semana pasada, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, junto a varios miembros de su gabinete, recibió a una delegación de Hamás enfurecida por su líder, Ismail Haniya, para discutir las condiciones de un posible alto incendio. Un incidente como el ocurrido en 2010 podría haber aumentado la tensión entre ambos países y afectado negativamente los intentos de mediación.

Un activista en el centro de Akdeniz el 18 de abril.
Un activista en el centro de Akdeniz el 18 de abril. Dilara Senkaya (REUTERS)

Al mismo tiempo, ha habido cierta presión por parte de Erdogan en sectores islámicos, que exigen que las críticas públicas del presidente turco a los crímenes israelíes vayan acompañadas de acciones más decisivas. No, en las últimas elecciones locales, otro partido islámico que defendía las relaciones comerciales con Israel le robó un porcentaje importante de votos al AKP de Erdogan.

Varias fuentes de IHH y Mavi Marmara, otra asociación turca que formó parte de la flotilla, confirmaron a EL PAÍS durante la última semana que habían negociado con el Gobierno turco el permiso para el zarpar. Lo curioso es que en ningún comunicado público ni en ningún medio local IHH ha hecho llegar públicamente al ejecutivo turco que se posicione claramente a favor del derecho de salida de la flotilla. Además, en las manifestaciones convocadas para protestar por la situación en Gaza durante la semana pasada, en las que se invitó a participar a miembros internacionales de la flotilla, no hubo ninguna referencia o petición pública que permitiera la salida de los barcos.

Fundada durante la guerra de Bosnia, IHH ha intensificado su perfil como organización humanitaria durante la última década, actuando en algunos casos como una extensión de la acción exterior turca. Especialmente en Siria, donde es clave en la distribución de ayuda humanitaria en los territorios bajo control del ejército turco y de los grupos rebeldes de Afines y también en la mediación para la liberación de Rehenes. IHH también opera en varios países africanos, como Somalia, ya que el gobierno turco ha aumentado la pereza en los últimos años.

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Por Dimas Granado Ortiz

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